Skip to main content

La naturaleza como potenciador social

 — 

El sentido común nos dice que el aire fresco, la luz del sol, el ejercicio y el acceso a lugares verdes y tranquilos son buenos para la salud de la gente que vive en las ciudades. Sin embargo, nos hemos alejado tanto de todo eso que necesitamos que la ciencia nos demuestre sus efectos beneficiosos; aunque existe un aspecto positivo de los espacios verdes que no resulta tan evidente para el sentido común, «su efecto potenciador de lo social». En cuanto a la vida en las ciudades, es posible que este sea uno de los efectos más profundos de la naturaleza en nosotros. En pocas palabras, las personas se comportan mejor y se conectan más entre sí cuando están en presencia de plantas y árboles.

La vida en la ciudad nos enfrenta a una gran cantidad de seres humanos que pone a prueba nuestra capacidad de confianza y que debilita nuestras dotes de empatía. El entorno urbano nos lleva a la indiferencia y a la desconfianza. La presencia de la naturaleza, en cambio, nos ayuda a sentirnos más conectados con el mundo que nos rodea. Es como si nos pusiéramos unas gafas distintas: vemos el mundo de forma algo diferente y no solo los arboles y las plantas, sino también la gente. Los arboles parques y jardines ejercen sobre nosotros una imperceptible influencia, que suaviza nuestra forma de ver las cosas y nos hace tender a la empatía y a la conexión con nuestros semejantes.